La Dirección General de la Policía ha instaurado el 16 de junio como el “Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional”. Se hace para honrar a las víctimas del terrorismo y a sus familiares. Se ha elegido esa fecha porque fue cuando, en 1981, la organización terrorista ETA asesinó a la Inspectora Jefa Doña María José García Sánchez, en Zarauz (Guipúzcoa).
Este símbolo contribuirá a que su memoria se perpetúe en el seno de la institución y en el resto de la sociedad. Además, se inspira en los principios de memoria, dignidad, justicia y verdad que refuerzan el compromiso del Estado de reparar a las víctimas y de perseguir la derrota definitiva, incondicional y sin contrapartidas del terrorismo en todas sus manifestaciones.
Debido a su gran carga emocional, este día se convierte en el tercer gran evento institucional que se celebre anualmente junto al aniversario de su creación, el 13 de enero, y la festividad de sus patronos, los Santos Ángeles Custodios, el 2 de octubre. Los actos conmemorativos tendrán lugar en las Jefaturas Superiores de Policía, Comisarías Provinciales, centros de formación policial y en aquellas dependencias policiales que se determine.
Proteger y fortalecer la democracia
En la Policía Nacional han sido asesinados 188 de sus miembros entre 1968 y 2015. A esta cifra hay que añadir las decenas de policías heridos y de familiares que sufrieron en sus carnes el terrorismo.
Los actos conmemorativos del “Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional” tienen por objeto mostrar reconocimiento y gratitud, mientras se preserva y mantiene viva la memoria de las víctimas del terrorismo en la Policía Nacional.
A nivel internacional, la Unión estableció el 11 de marzo como el «Día Europeo en Recuerdo de las Víctimas del Terrorismo» tras los atentados de Madrid en 2004 en el que murieron casi 200 personas y en el que resultaron heridas más de 2.000.
Colegio de Huérfanos en Madrid
En junio de 2014, la Policía Nacional inauguró en su antiguo Colegio de Huérfanos en Madrid, actual sede de la División de Formación y Perfeccionamiento, un monumento en honor a los policías caídos en atentados terroristas. Desde entonces una llama permanece encendida junto a los nombres de los agentes asesinados.




