La Policía Nacional ha desmantelado en Valencia uno de los macro laboratorios de producción de éxtasis más grandes de España. En la operación, han sido detenidas un total de 12 personas entre las localidades de Altea (Alicante) y Sueca (Valencia) por estar presuntamente relacionadas con la producción de anfetaminas. Se les imputan delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal y contra el medio ambiente.
En total, se han llevado a cabo cinco entradas y registros en los que se han intervenido 1.900 litros de MDMA, 1.000 litros de precursores para producir éxtasis y otros 1.000 litros de residuos químicos. Dadas las cantidades sustraídas, los investigadores sospechan que pudieran estar suministrando el estupefaciente a otros países europeos.

La investigación se inició a finales del año pasado. Agentes adscritos al Grupo de Estupefacientes de la comisaría de Policía Nacional en Benidorm tuvieron conocimiento de la existencia de un entramado criminal que presuntamente se estaba dedicando a la elaboración de drogas sintéticas (cristal) en un laboratorio de los alrededores de Sueca. Posteriormente, lo distribuían por toda España.
Identificados dos de los miembros, comenzó el proceso de vigilancia y seguimiento hasta centrar y ubicar varios inmuebles. En uno de ellos, una casa de campo situada en una zona boscosa y montañosa de Sueca, los investigadores observaron un trasiego inusual del resto de miembros del entramado, así como un fuerte olor a químico, transporte excesivo de garrafas de plástico y se les pudo ver portando mascarillas tipo industrial cuando accedían y salían de la casa del inmueble.
Vigilancia especial para evitar vuelcos
Todos los integrantes de la organización adoptaban unas fuertes medidas de seguridad para evitar la investigación policial, utilizando múltiples vehículos de diferentes marcas y colores. También para evitar vuelcos.
El pasado 17 de enero, los agentes dieron el alto a dos de los investigados que procedían a abandonar el presunto laboratorio. Al verse sorprendidos, aceleraron bruscamente con la intención de atropellar a los policías que tuvieron que lanzarse a la cuneta para evitar ser arrollados. En ese momento se inició una persecución que acabó con la detención de ambos ocupantes y con la intervención de dos garrafas de 5 litros cada una con anfetamina. Esto precipitó la operación.

En el registro en el laboratorio de Sueca, los agentes observaron como todas las sustancias químicas sobrantes de la preparación de la droga eran desechadas por unos tubos que salían hasta el exterior y acababan vertidas en el campo.




