La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al bailaor Rafael Amargo, su exproductor Eduardo de Santos y su socio Manuel Ángel Batista León de un delito contra la salud pública del que había sido acusado. El tribunal ha tomado esta decisión al quedar anuladas las escuchas y los registros policiales por no cumplir las exigencias mínimas que dicta la ley para llevar a cabo esos procedimientos. Estas eran las principales pruebas en las que se sostenía la acusación de la Fiscalía de que vendía droga en su antiguo piso del barrio de Malasaña.
Los magistrados defienden esta decisión afirmando que las intervenciones de los teléfonos no estaban lo suficientemente estimadas como para considerarlas proporcionadas en base a las sospechas que tenían los agentes de la Policía Nacional. Al declararse nulo este auto que fue fundamental para el resto de diligencias empleadas, la autorización de entrada y registro de su casa en el distrito madrileño también se ve afectada. Lo mismo ocurre con el material encontrado.
Desde el principio, el bailaor ha negado la venta de estupefacientes aunque sí ha reconocido que consumía. Tanto los investigadores como la Fiscalía sostenían que Amargo y De Santos realizaban compras de drogas conjuntas para financiar la obra “Yerma”, para la que necesitaban como mínimo 100.000 euros.
En las escuchas, realizadas entre agosto y noviembre de 2020, hablaban de cantidades de droga que sobrepasan el autoconsumo. En una conversación, una persona le llegó a pedir 500 pastillas y en otra Amargo solicitaba un kilo de metadona. Por ello, el artista y su exrepresentante se enfrentaban a nueve años de cárcel.
Amargo se encuentra en libertad provisional desde el pasado 12 de abril cuando el juicio quedó visto para sentencia. El coreógrafo ya fue acusado del mismo delito en 2020 y está a la espera de juicio. Además, se enfrenta a un cargo de atentado contra un agente de la autoridad al resistirse a su arresto.




