La visita del Papa León XIV a España ha supuesto la activación del mayor despliegue operativo de seguridad en la historia de la Policía Nacional. Bajo la denominada Operación Gracia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han coordinado un dispositivo sin precedentes para garantizar el desarrollo de los actos celebrados en Madrid y de las próximas etapas del viaje apostólico en Barcelona y Canarias.
El operativo ha movilizado a más de 15.000 agentes de diferentes unidades policiales, incluidos 2.600 alumnos en prácticas de la Escuela Nacional de Policía. El despliegue también ha requerido cerca de 600 vehículos, siete helicópteros, un avión, 16 drones autorizados, 160 arcos detectores de metales, 162 escáneres de seguridad y más de 300 detectores manuales.
Madrid ha concentrado la mayor parte de los efectivos. La capital ha contado con alrededor de 14.000 agentes entre Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Municipal para proteger los actos celebrados entre el 6 y el 9 de junio. Las autoridades han definido este operativo como la mayor movilización policial realizada hasta la fecha en la ciudad.
La planificación se ha desarrollado en cuatro fases y alcanzó su nivel crítico con la llegada del pontífice. En el despliegue han participado unidades especializadas como el Grupo Especial de Operaciones (GEO), las Unidades de Intervención Policial (UIP) y las Unidades de Prevención y Reacción (UPR). Además, la cápsula de protección personal del Papa ha estado integrada por agentes de la Unidad Central de Protección y efectivos del GEO.
Uno de los aspectos más destacados del operativo ha sido la protección del espacio aéreo. La Policía Nacional prohibió el vuelo de drones en las zonas restringidas sin autorización previa, independientemente de que su uso fuera recreativo, informativo o particular. Para reforzar esta vigilancia se desplegaron drones policiales, helicópteros y sistemas inhibidores de frecuencia.
La coordinación de todo el dispositivo se ha realizado desde centros de mando específicos instalados en cada sede de la visita. Estos centros han contado con mesas de inteligencia encargadas de monitorizar redes sociales y detectar posibles amenazas emergentes. Paralelamente, una célula de ciberseguridad ha desarrollado labores de vigilancia digital para prevenir riesgos en el entorno tecnológico.
El desafío no solo ha sido policial. La previsión de cientos de miles de asistentes obligó a reforzar los servicios de transporte público y a establecer importantes restricciones de movilidad. Metro, Cercanías y la Empresa Municipal de Transportes incrementaron frecuencias y ampliaron horarios para facilitar los desplazamientos de peregrinos y visitantes.
Tras su paso por Madrid, el operativo se trasladará ahora a Barcelona. La Policía Nacional ya ha realizado inspecciones preventivas en el Estadi Olímpic Lluís Companys, uno de los escenarios principales de la visita. Estas actuaciones forman parte de los protocolos de seguridad destinados a garantizar que los actos previstos se desarrollen con normalidad.
La siguiente etapa llevará al pontífice hasta Canarias, donde se desplegará un amplio dispositivo conjunto entre Policía Nacional y Guardia Civil. En las islas se prevén importantes medidas de seguridad, cortes de tráfico y refuerzos del transporte público para acompañar una agenda centrada especialmente en la realidad migratoria del archipiélago.
Para hacer posible esta fase del operativo, en los últimos días se trasladaron desde la península más de 200 agentes, más de 170 vehículos y varias unidades caninas con destino a Las Palmas y Tenerife. Las autoridades consideran que la coordinación logística entre Madrid, Barcelona y Canarias constituye uno de los mayores retos organizativos afrontados por la Policía Nacional en sus más de dos siglos de historia.
Con la visita aún en marcha, el dispositivo de seguridad del Papa León XIV se ha convertido en una operación de referencia por su dimensión, complejidad técnica y capacidad de coordinación entre administraciones y cuerpos de seguridad. Las próximas jornadas en Barcelona y Canarias pondrán a prueba nuevamente un despliegue diseñado para garantizar la seguridad del pontífice y de los cientos de miles de ciudadanos que participan en los actos programados.




