La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. Hay once personas detenidas, dos de las cuales han ingresado en prisión provisional. Entre los arrestados se encuentra un individuo con una orden europea de detención por delitos de abuso y agresión sexual a menores en Rumanía.
Las víctimas eran ciudadanos rumanos, captados en su país por un clan familiar. Les prometían trabajo legal en explotaciones agrícolas de España, pero al llegar eran forzados a trabajar en condiciones extremas. Cumplían jornadas de hasta 12 horas diarias, de lunes a domingo, por apenas 70 euros a la semana.
Además del abuso laboral, vivían en condiciones de absoluta precariedad. Estaban hacinados en una vivienda insalubre, sin ventilación ni higiene, donde convivían adultos y menores. Dormían sobre colchones en el suelo, rodeados de suciedad, y sin acceso adecuado a servicios básicos.
La investigación, que ha contado con la colaboración de las autoridades rumanas, permitió detectar el patrón de captación, traslado y explotación. El clan controlaba todos los aspectos de la vida de las víctimas: desde su transporte hasta el dinero que recibían, limitando su libertad de movimiento y comunicación.
Según fuentes policiales, esta operación ha sido clave para frenar una red que operaba desde hace meses, aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de sus víctimas. Las personas liberadas han sido puestas bajo protección y están recibiendo atención médica, psicológica y legal.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días.




