Una de las tramas investigadas creó una empresa sin actividad en Panamá para realizar operaciones financieras y desviar su patrimonio.
Una operación policial contra el fraude a la Seguridad Social en sectores tan diversos como la hostelería, comercialización textil, comercio al por mayor de pescado, servicios inmobiliarios, construcción y reformas, ha destapado un fraude de más de diecisiete millones de euros.
La operación Paloma, llevada a cabo en las islas de Gran Canaria, Fuertenventura y Lanzarote, comenzó en noviembre de 2019. La Tesorería General de la Seguridad Social solicitó la actuación policial ante varias actuaciones presuntamente ilegales llevadas a cabo por los administradores de diversas empresas ubicadas en Las Palmas de Gran Canaria, San Bartolomé de Tirajana, Telde, Arrecife (Lanzarote) y Puerto del Rosario (Fuerteventura).
la policía cuantifica el fraude total en 17.269.753,16 euros
Estos empresarios, con el fin de eludir sus obligaciones de pago a la Seguridad Social, no abonaban sus propios seguros sociales ni los de sus trabajadores, aumentando con ello su margen de beneficio, e incluso permitían el cobro fraudulento de prestaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Esto lo lograban creando sucesiones empresariales opacas y empresas pantalla que ocultaban los beneficios y los bienes de las sociedades investigadas.
Los agentes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal han podido determinar la participación delictiva de 46 personas físicas, siendo principalmente los administradores de hecho de las empresas, sus testaferros o personas interpuestas, trabajadores que figuraban en connivencia, así como familiares de los primeros, siéndoles imputados los delitos contra la seguridad social (fraude de cotizaciones), frustración de la ejecución, fraude a la seguridad social (prestaciones), estafa procesal e insolvencia punible.
las sociedades investigadas creaban empresas pantalla y testaferros para eludir el pago
Empresa sin actividad en Panamá
Un administrador y sus tres hijos dirigían una mercantil dedicada al comercio al por mayor de pescados, mariscos y otros productos alimenticios, facturando con sus clientes importantes cantidades de dinero. Sin embargo, esta empresa impagaba de forma sistemática y continuada las cotizaciones a la Seguridad Social, sin que consten solicitudes de aplazamientos ante la Tesorería General de la Seguridad Social, ni intentos de regularización de la deuda. Incluso crearon a través de testaferros una sociedad en Panamá, sin ningún objeto social ni actividad en este país, con el único fin de servir de instrumento social para operaciones financieras, con aportación inicial de participaciones, créditos y obligaciones del propio grupo empresarial.
Empresas a nombre de testaferros
En otra de las investigaciones desarrolladas, un administrador constituyó a su nombre una empresa dedicada a la construcción de edificios residenciales, pero a su vez utilizó como testaferros a trabajadores sin cualificación ni recursos para la constitución de nuevas empresas que él mismo dirigía, siendo utilizadas para desviar los ingresos generados sin abonar las deudas generadas por las predecesoras. También utilizó las cuentas bancarias de la empresa creada por su pareja sentimental para desviar los ingresos recibidos.




