En el informe, fechado en el mes de enero, se reconocía que las embarcaciones de la Guardia Civil están muy envejecidas y no resisten las embestidas de las narcolanchas. Una memoria justificativa, firmada por tres mandos de la jefatura de costas, fronteras y de la policía marítima de la Guardia Civil, la necesidad de inversión. Y, de hecho, en base a ese informe, el Ministerio del Interior ha encargado nuevas naves.
Además de desfasadas, estaban poco preparadas y se señala, literalmente, que no reúnen “las condiciones de acomodación necesarias para los servicios que prestan”, sobre todo, para las interceptaciones de narcolanchas. En este documento, encargado por la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil, también se afirma que las patrulleras necesitarían ser de materiales más resistentes, actualmente son de fibra de vidrio, para poder resistir los embistes de los barcos de los narcotraficantes.
Haciendo caso a esto, se ha sacado una licitación para tres nuevas patrulleras que contarán con un refuerzo de aluminio. En total, se van a invertir en ellas siete millones y medio de euros. Sin embargo, mientras éstas llegan, la realidad es que seis de las once embarcaciones que tienen están inoperativas y algunas de ellas tienen más de 20 años de antigüedad. Una de las últimas adquisiciones ha sido la Río Flumen que, con 18 metros de eslora, alcanza los 60 nudos, 111 kilómetros por hora.
Seis de los detenidos a prisión
El juez que instruye el caso por la muerte de los dos Guardias Civiles a los que una narcolancha arrolló en el puerto de Barbate (Cádiz) ha decretado el ingreso en prisión de los seis detenidos que iban en la embarcación. Los otros dos acusados han quedado en libertad provisional con cargos. Se trata de los hombres que fueron en un coche a Sotogrande a buscar a algunos de los tripulantes de la narcolancha.




