La reciente noticia acerca de una posible reforma de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana ha generado un debate público en torno a varios de sus cambios, entre los que destacan la modificación del apartado 4 del artículo 37, que recalifica como infracción leve los insultos o injurias hacia los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones.
Además, se incluye la propuesta polémica de eliminar el uso de pelotas de goma en intervenciones policiales, sustituyéndolas por «otros medios menos lesivos». Todos los puntos de la reforma, han generado debate, pero en especial, el de la prohibición de uso de pelotas de gomas en intervenciones policiales, ya que muchos especialistas en el sector policial consideran que antes de prohibir este tipo de material, es necesario realizar un análisis profundo del modelo policial de gestión del orden público por las amplias consecuencias que tendría dicha prohibición
Desde la perspectiva de los cuerpos de seguridad, la función principal de las pelotas de goma es la de mantener una distancia segura entre los agentes y las personas involucradas en concentraciones o disturbios, sobre todo en manifestaciones violentas, donde su uso se hace imprescindible para la protección tanto de los manifestantes como de los propios policías. A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos como Francia o Reino Unido, España puede afirmar que en los últimos 40 años no ha habido víctimas mortales en protestas como resultado del uso de estos medios, lo que negaría su supuesta lesividad. Así lo afirmaba ayer Andrés Ramos, director de la Academia DEPOL y con casi 20 años de ejercicio profesional en las Unidades de Intervención Policial en el programa Seguridad y Policía.
La prohibición de las pelotas de goma, señalan algunos sectores, podría obligar a reforzar la presencia de más efectivos en las calles para facilitar el disfrute del derecho de reunión y poder gestionar eficazmente las protestas y disturbios, un reto complicado dada la actual falta de personal en las fuerzas de seguridad. «Si coartas y prohíbes el uso de un medio de dispersión, necesitas un número mayor de agentes para gestionar las mismas situaciones, y ahora mismo no contamos con esos recursos», subraya Andrés Ramos.
Es esencial entender que el uso de pelotas de goma no busca herir, sino garantizar la seguridad tanto de los agentes como de los manifestantes, sobre todo en situaciones donde las manifestaciones se tornan violentas.
El debate sobre esta reforma ha llegado también a los medios de comunicación especializados. En el programa de radio Seguridad y Policía, expertos como Serafín Giraldo, Carlos Quero, El Molestador Nocturno y el propio Andrés Ramos discutieron las implicaciones del cambio normativo y el futuro de las herramientas de dispersión en España. Se puede acceder al debate completo en el siguiente enlace.
Este es solo el inicio de una discusión más amplia sobre la propuesta de reforma de la Ley 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana. Sin duda, cualquier cambio debe basarse en un análisis detallado y una evaluación de las alternativas disponibles, además de asumir su alcance y consecuencias reales, y no solo populares o estrictamente electoralistas.




