El Ministerio de Trabajo determina si una profesión es de riesgo o no. Esa decisión se basa en la posibilidad de sufrir una situación extrema de forma habitual que pueda afectar al trabajador. Para los empleados esto se traduce en beneficios sociales como, por ejemplo, la jubilación anticipada sin los recortes ni penalizaciones en la cuantía. Esta puede aplicarse a los oficios de naturaleza «penosa, peligrosa, tóxica y acusen elevados índices de mortalidad”, según Trabajo.
Trabajar como minero, torero, bomberos, militares, Policía Local, artistas o azafata de vuelo entran en esa categoría. En total, son diez grupos que tienen este reconocimiento. Sin embargo, los Policía Nacionales y Guardias Civiles no son consideradas profesiones de riesgo. Entre los criterios que se tienen en consideración para hacerlo están:
- Desarrollarse en espacios confinados
- Realizarse en altura
- Alto riesgo en construcción
- Expuestos a radiaciones
- Energías peligrosas
- Utilizan sustancias químicas
- Grandes niveles de ruido




