El director de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, ha roto su silencio casi dos semanas después de la muerte de dos agentes de la Benemérita tras ser arrollados por una narcolancha en Barbate (Cádiz).
El máximo responsable de la Benemérita ha asegurado que el operativo “fue correcto” y estuvo “correctamente organizado”, así como que se tomó “la decisión más adecuada”. En declaraciones a La Vanguardia, ha defendido que la orden de entrar en el puerto en una zodiac de 5,20 metros de eslora la dio la cadena de mando al ser «la única forma de entrar» en el enclave.
Reconoce que lo que no esperaba era la reacción de una de las seis narcolanchas que se refugiaba del temporal en el puerto de Barbate, de 14 metros de eslora, arrollara a los agentes. Incluso con ese fatal incidente, afirma que no han detectado “ningún error al que vincular los hechos de Barbate».
Marcos considera que el resultado es un “final tan trágico” que se ha producido por la “voluntad criminal de unos narcotraficantes” que presentaban una “actitud de matar” y apunta a que los “únicos responsables del fallecimiento de los dos guardias civiles David y Miguel Ángel son los narcos que iban en la lancha”. Asimismo, ha remarcado que ha sido un gran golpe para el cuerpo.
Además, defiende que el servicio marítimo de la Guardia Civil dispone de casi un centenar de embarcaciones y explica que las embarcaciones inoperativas ‘’apenas superan el diez por ciento’’. Estos datos contrastan con fuentes del cuerpo que aseguran que la mayoría de las embarcaciones en la zona están inoperativas.




